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Según
dicen, el neoliberalismo es una experiencia de descomposición social.
O más precisamente, es la experiencia del agotamiento de las formas
sociales instituidas hace más de dos siglos. Las instituciones
y las clases sociales ya no son lo que eran; la vida social ya no está
hecha centralmente ni de instituciones ni de clases.
En verdad resulta incómoda esta constatación. Pero también
resulta cierta. Tan cierta como la percepción de que las formas
sociales actuales adquieren unas configuraciones extrañas para
nuestra sensibilidad, unas figuras que no se dejan tomar por la maquinaria
sociológica heredada, unos tiempos de asociación que nos
parecen excesivamente breves, unos problemas que poco tienen que ver con
los problemas de las luchas obreras o los movimientos anti-institucionales...
En definitiva, el calidoscopio social nos deja perplejos.
Por lo que venimos conversando, el agotamiento de una lógica social
también implica el agotamiento de las estrategias de pensamiento
capaces de pensar esa lógica. Por eso mismo, el pensamiento social
heredado -el clásico pero también el revolucionario- deviene
incapaz de pensar las formas sociales contemporáneas que no están
hechas de clases ni de instituciones y que, por permanecer impensadas,
se desvanecen, se dispersan, se deshacen... Como veremos, no estamos ante
un asunto menor. El intento de investigar lo social en nuestras
condiciones nos sitúa ante un gran problema. Ante ese problema
tenemos un proyecto: indagar la especificidad actual de lo social. ¿Con
qué herramientas, con qué procedimientos, con qué
operaciones registramos los nuevos modos de composición social?
¿Con qué recursos pensamos hoy las configuraciones cohesivas
que prosperan más allá de las fuerzas dispersantes en la
fluidez?
Las producciones del pensamiento social contemporáneo que ya no
parten de la relación social conflictiva o institucional sino de
la dispersión o de la des-relación, pueden ser una vía
de ingreso al problema en cuestión. Sociólogos como Castells,
Boltanski, Chiapello, Bauman y Sennett parten de esta nueva condición
y ofrecen estrategias de pensamiento interesantes para indagar las composiciones
sociales que emergen en la fluidez. Partiendo de ese umbral armado sobre
nociones tales como: redes, ciudad por proyectos, asociaciones post-estatales,
instituciones inestables, queremos iniciar la investigación de
ese campo de pensamiento en construcción que bautizamos: La
era de la fluidez. Sociología de la dispersión.
Formato
virtual
El taller La era de la fluidez. Sociología de la dispersión
tiene una dimensión virtual. En principio, esa dimensión
fue pensada para quienes no pueden asistir al taller por razones de horarios
o porque no viven razonablemente cerca del Estudio. Pero ese funcionamiento
virtual no será virtual a secas. Queremos que el taller virtual
opere verdaderamente en interfase con el taller presencial. Por consiguiente,
el taller presencial tampoco será presencial a secas. Nos proponemos
llevar adelante la experiencia de un trabajo interactivo entre las dos
modalidades de taller. Los modos de habitar esa interfaz son aún
desconocidos para nosotros: juntos iremos descubriendo el horizonte de
interacciones posibles. Sin embargo, se nos ocurren algunas operaciones
iniciales. En principio, ambos grupos van a disponer de los materiales
sobre desfondamiento ya producidos en el Estudio que estarán colgados
en la web y accesibles para quienes hagan el curso. El taller virtual
va a recibir semanalmente las desgrabaciones de las reuniones presenciales.
Las intervenciones, preguntas o comentarios surgidos en el taller virtual
serán tratados y discutidos por el grupo reunido en el Estudio.
Por último, el taller virtual dispondrá de un sistema de
tutorías y la opción de uno o dos encuentros presenciales
organizados ad hoc.
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